martes, 29 de mayo de 2012

2 minutos.

Todo aquel que en algún momento haya mirado su destrozada imagen en el espejo, se sentirá especial.
Todo aquel que haya puesto alguna vez la música más deprimente, para hundirse hasta ser tan pesado como la materia más densa, se sentirá identificado.
Todo aquel que alguna vez se hay sentido orgulloso de su macabra enfermedad mental, me entenderá.
Todo ser humando que hay disfrutado del dolor, sabrá de que hablo.

No importa de dónde viene el dolor, que lo causa, lo importante es disfrutar vilmente de esa pesadez de ojos, de ese odio, de ese deseo perverso de arrancarse la piel y echarse al fuego, al fuego de un mundo subterrenal, supracelestial, con voces, del más, ¿Más qué?. Tan intenso, tan sublime, tan negado, tan prohibido. Tanto alimento para el ego, de sentirse invencible, de sentirse especial, diferente, con una locura tan macabra.

Recordando eventos, películas, roses...

domingo, 13 de mayo de 2012

Ah, la la

Aceleres de acá, extrañitis de allá...
Algo nuevo se presentó en mi camino, algo que no conocía... y caminando, un olor me hizo acordar de alguien, de un lugar, de un momento, y quise volver...

Me senté a pensar mis decisiones, era éste el camino? estaba yo en lo cierto?
Encontré una nueva profesión, que cambié por otra, que me llevó a otra... que me llevo a conocer gente, a ver gestos, a sentir la esencia...

Probé comida que no sabía que existía y combiné colores que no sabía eran posibles...
Tubo frío, mucho frío y un día el calor casi me mata...
Me banié y no me banié...
Perdí mucha ropa, gane sonrisas y lágrimas...
Me regalaron, regalé....

Conocí gente que nunca lo hubiera hecho si me quedaba en casa.. ví gente buena, que en la tele no pasan. Cuánto hace que no miro la tele?
Ciertas personas me decepcionaron... Y seguí caminando, buscando mi lugar en el mundo, me encontré a mi mismo.



Cómo es la vida? Hay una clave? No, no existe el facilismo, la magia está para otra cosa..
Aprendí? Estoy aprendiendo? Cómo se mide eso?
Cuándo es hora de volver, cuándo hay que parar, hay que hacerlo?

Toqué la esencia, la verdad, lo real, y no lo quiero dejar ir.
A veces cuesta más, hay lugares que no me gustan, momento que dudo... Puedo comparar las decisiones? Creo que no, por que se vive una sola vez, no hay comparación alguna...
Quiero, amo, abrazo, y veo, conozco. Aprendo y desaprendo, descubro verdades, y muchas mentiras... 





Viajo por que me gusta viajar, no me pidan más.

domingo, 6 de mayo de 2012

Tu cruz.


¿Cómo explicar la esencia? No se puede… ¿Cómo expresarte lo que estoy sintiendo, lo que viví? Es imposible, tendrías que transformarte en mí… Pero quiero contarte que me estoy experimentando, y que creo que mientras me leas, algo de eso vas a percibir.
¿Cómo encontrar la esencia? ¿Cómo dejarse encontrar por la esencia? ¿Qué somos? ¿De dónde venimos y a dónde vamos?... Fluye por mi cuerpo, sangre, sangre súper cargada de cosas, de emociones, de vivencias, de decisiones, de espejos, de verdades. De verdades.
Sentía que cualquier cosa que me propusiera la podría conseguir. Sentía que estallaba de fe, de fe racional. Sentía éxtasis, energía. Que el centro del Universo estaba en mi pecho, en mi mente y se manifestaba a través de mis ojos que lagrimeaban por el viento. Un acelere inexplicable, pero real. Se trataba sí, de aspectos de la realidad, de la esencia, eso que siempre busco, eso que de a pedacitos voy encontrando.
La vida me estaba haciendo tocarla, me estaba mostrando sus verdades. Estaba reafirmando mis decisiones y diciéndome que por ahí, sí, sí, por ahí venía la mano. De momentos quería envolverme en mi locura con la música tan tan fuerte que lo de afuera se volviera inexistente, hundirme en la esencia del sonido, y tocar al músico y su locura, caminar en locuras tenebrosas.
Cambio la música y toqué otra esencia, otro costado. Entendía… no le puedo poner palabras… Volví a mi yo del pasado, y alguien fue testigo… Encontré gente nueva, y en un simple domingo como cualquiera, la toqué… Conci la selva sin haber estado ahí y sentía que esos niños que tiempo atrás habían pintado, me suspiraban mucha cosas al oído… No puedo dejar de enloquecer, de curarme.  

viernes, 4 de mayo de 2012

Es duro olvidarme de vos, en este trampolín de rocas

Despertar en el mar, y ser la espuma gris, desnudar la canción para vestirte hoy.
Llévame a pasar con vos... llévame a algún lado... Yo llevaré tu imagen.

Encanto, encanto de una despedida... ¿Partir? o ¿Ver partir? ¿Qué prefiere usted?... A mí me cuesta imaginar cómo es mejor/peor cerrar un episodio, un encuentro perdido en un mar de tiempo. Cómo darle final a ese círculo en el que te sentiste eterno, y pronto pasará a ser un capítulo más de algún libro que no sabes cuándo se va a continuar escribiendo, si es que eso ocurre.
Partir o ver partir, encierran las dos un encanto... - Esperame, que soy un poco lento -

Encanto de querer correr, correr atrás de un colectivo para darte un beso más... Encanto de imaginarte esperándome cuando llegue a casa... O encanto de querer bajarte en la primera estación y volver a abrazarte.
Encanto de empezar a soñar con un nuevo encuentro y divagar acerca de las ganas "del otro"... Encanto de pensar en todas las cosas que pasaron...
Encanto de tener mil dudas, pero dejar que el tiempo las despeje, encanto de no preguntar.
Encanto de disfrutar todo lo que se compartió a cada paso... Lo nuevo que se aprendió.
Encanto de confirmar lo que siempre se quizo... Encanto de sorprenderse con el cambio, tan natural.
Encanto de ya extrañar.. de ver, lo verdadero.
Encanto de caminar pensando, o de pensar viajando.

Encanto -El amarillo alrededor de los dos-

sábado, 14 de abril de 2012

Simpleza de vos

Simpleza de extrañarte. Simpleza de cocinar tu propia comida, entre mates, entre charlas (sentada en la mesada, en el piso, en una mesa) entre besos, entre juegos. Simpleza de no pedir más de lo que se tiene, sino disfrutar de todo aquello, porque es lo que hay, porque es lo real. Simpleza de mirarte a los ojos y perderme en tu mirada. Simpleza de compartir un vaso y comer con la mano. Simpleza de no perder tiempo, de tomarte todo el tiempo del mundo, porque no hay tiempo, no hay relojes. Simpleza de no tener televisión y que la mente no se te queme día a día con información, mucha información, de la cual menos del 10% te sirve para vivir. Simpleza de crecer en una charla, en un colectivo, en una decisión. Simpleza de escuchar tu voz mientras me lees y rascarme la cabeza. Simpleza de ver cómo me dejas sola y cómo no queres despegarte de mí. Simpleza de vivir realmente en el presente, no por ser una frase hecha, no por forzarlo, no por decirlo y ser careta, sino por ser así. Simpleza de vivir sin las luces y los lujos de la ciudad, dejar que mis pies se descalcen, y ponerme el pantalón al revés, ¿Por rebeldía? No, porque sí. Simpleza de no consumir de más. Simpleza de no sentir euforia, de disfrutar, y de saber que es algo que vas a recordar “por siempre” si esa expresión realmente existirá. Simpleza de sentirte libre, de poder decidir. Simpleza de no consumir de más. Simpleza de poder compartir todo aquello. Simpleza de no querer irte.

miércoles, 14 de marzo de 2012

Angastaco


No necesitas saber tanto,
No necesitas un collar de oro,
No necesita el pelo más brillo,
tampoco tacos,
y mucho menos un corpiño armado.

Solo necesitas abrirte a las sorpresas,
sonreírle a quien viene a jugar contigo.

Simplemente, por que sí

jueves, 8 de marzo de 2012

La ansiedad de quien no puede dormir


Otra vez, los bichitos me atacaban. Como un despertador oxidado, me echaron de mi cama. Tal vez nunca existieron, y algo más me llamaba a abandonar la comodidad del sueño, levantarme, prepararme un mate cocido con leche y enfrentar mis ojos, mis dedos y mi cerebro a un proceso de creación. ¿Creación, o expresión? ¿Expresión, o primero, búsqueda interna? Necesidad de ordenar. ¿Desde cuándo tanto orden? No sé, creo que algo me llama a refugiarme en la soledad de la noche, para ordenarme, tomar todos los libros caídos de mi estantería en la sacudida de fin de año, y ordenarlos según importancia (Obvio que no por orden alfabético ni autor). Creo que también sentí la necesitad de escribir en honor a ciertas personas que creo se alegrarían de verme crecer.

El otro día leí que una comunidad de indios en Australia no festeja el cumple años según la fecha de nacimiento, no le ven el sentido; sino que cada uno realiza una celebración cuando se siente más sabio, siente que ha aprendido algo. Me gustaría mandarles una invitación a este festejo, cibernético, pues creo que he crecido, enormemente. He encontrado aquel lugar en el cual quiero vivir por siempre (si es que creyera en el “para siempre”), y lo curioso es que no tiene una calle con numeración, no tiene código postal, no tiene cerradura, creo que he encontrado, el paraíso. Y lo encontré sin buscarlo, y se resume con mucha simpleza, y naturalidad. No es un lugar forzado, ni si quiera lo decoré yo. Es un lugar en el que se vive en presente, porque sí.

Me di cuenta que hay muchas personas que disfrutan de verme crecer, por eso quiero invitarlas a mi celebración, sin torta, sin sándwiches, sin velitas (con sahumerios), sin vino. Pero con esencia, esencia de que sepan esto que me pasa, que he crecido. Y encontré en la vida, esos pequeños momentos que te llevan a la felicidad. Encontré de dónde salen todos los libros de auto ayuda (y ahora los veo y me río) y encontré lo que sienten los existencialistas, los expresionistas y los depresivos (y admiro su capacidad de poner en palabras, tales sentimientos). La felicidad es expansiva, todos somos mejores personas cuando somos felices, nuestras alegrías crecen y hacemos crecer la de los demás, pero, ¿Por qué la tristeza está tan mal vista? Siendo que es un espacio tan cerrado, tan propio, tan existencial, tan propenso al auto conocimiento, al desarrollo de uno mismo. El muro que todos tenemos que saltar, para que, una vez traspirados y sucios, las flores del jardín escondido huelan como lo hacen. Creo que quien puede amigarse con sus tristezas y su soledad, es un genio.

Y al fin, el equilibrio… Algunos luchamos toda la vida por poder ser. Y descubrí que puedo hacer cualquier cosa menos reprimirme, lo aprendí viajando. Algo que lo siento, debo hacerlo, sino mi alma, se pudre, repentinamente, o de a poco. No es un camino fácil el de seguir al corazón, puede ser egoísta, controversial, rebelde; muchas veces es ir contra las reglas, no las leyes, sino las reglas, impuestas por el “qué dirán”, por tradiciones sin sentido, por idiotas que inventaron idioteces para mantener personas dormidas, dominadas. Ir contra ello sin esconderlo, wow, es todo un viaje! Viaje contra madres, tías, abuelas, chusmas, retrogradas, etc. Te lleva igual, a entender, entender al diferente, y no sentirte ni más ni menos persona, simplemente entender que nunca se van a entender, que los separa un abismo. Que el río que separa sus costas es tan caudaloso, tan profundo, tan ancho, que intentar cruzarlo sería un suicidio, un sin sentido, para ambos, pues no hay puentes. Entonces te ríes y entiendes que “nadie puede dar una respuesta, ni decir que puerta hay que tocar, solo se trata de vivir”. Ya no luchas por querer ser entendido, ya simplemente sos. Y eso te ayuda a aceptar.

Ya no busco, busco, verdades. Las verdades simplemente me encuentran, se me presentan en un remolino de cambios. Pues mi vida, es cambio, permanente. Me pedían que cuente de mi viaje, cómo la pasé, por dónde anduve. Algunos se impacientaron por que no tenía qué contar. Pues todo, quedó impreso a mi corazón, y se codificó en un lenguaje al cual aún no le puedo poner palabras, “tendrías que haber visto lo que yo vi”. Y acá, ¿Qué hicieron? Lo mismo de siempre me respondieron mis amigas, menos mal que me fui ¡!.

Si, sé que en mi casa en construcción, hay unos cuantos ladrillitos más. Que aquello que me parecía, que capas, que tal vez, pues ahora, es. Que aquello que creía que no necesitaba, pues no lo necesito. Se definen los gustos, las preferencias, las elecciones.

Un amigo contaba de cuántas cosas le había regalado su hermano, y uno le dice “Me encantaría...” “Sí sí, ya sé, tener un hermano cómo el mío “(lo interrumpe el alagado) “No”, le dice uno,” me encantaría ser como tu hermano”. Creo que todo se resume a eso.

Me di cuenta con los años (como dice cualquier abuela, casi como si ese descubrimiento fuera el oro de Potosí) que soy extremadamente sensible, que a veces siento que tengo una sensibilidad extra, casi como un sexto sentido. No es algo que me haga sentir más que nadie, sino que es extraña, y es divertido explorarla. Quizás es querer que me recuerden así, como esa persona que siempre les recuerda a cada quienes, la importancia que tienen en mi vida. Para que sepan qué tan geniales son y qué tanto pueden hacer con ello. Siempre digo que me emociono sólo con saber que ciertas personas existen, no importa si hace mucho tiempo que no las veo, que no hablo, se que existen y que su luz está iluminando el mundo, nuestro mundo. Amén. Creo que por eso algunos admiramos la historia de Jesús: porque se rebeló contra todo lo establecido, y en honor a su mensaje, salió a caminar, solo, sin importar el “qué dirán”, el orden, lo que hay que hacer, la represión, etc, etc. Se unió a quién todos despreciaban y mostró lo que quería mostrar, con su vida; todos los decorados que se le pusieron después, ah bueno, eso es otra cosa, yo me quedo con ésta idea.

La seguridad de encontrar tu camino, te lleva a nunca querer salir de él. Welcome to “mecha cumplió un año más”

El olor del sahumerio me hace acordar a la casa de una amiga, en la cual pasé gran parte de mi pubertad, era mi refugio. Aprendí grandes lecciones de la vida, al estilo de “Sui Generis”. El mate me hace acordar a “Santa Ana” un rancho al estilo “este pintor tan famoso que no me importa no acordarme el nombre” ¿Molina Campos? Las gallinas, los caballos, un poni, que me recuerda a un amigo, tan particular, tan especial, que ya no está, pero se eternizó por siempre en mí. Un atrapa sueños, que me lleva a un presente sorpresivo, el cual no me fuerzo a procesar, lo vivo. Y la música, tan suave, me lleva a las maravillas del mundo de las ideas, o de aquello que no es material.

Todo me lleva a querer compartir. Tal vez por eso me desvelé, es la noche de mi cumple años, no puedo estar durmiendo.